¿Quién está al mando de tu atención ahora mismo?
¿Cuántas decisiones digitales tomas al día… que en realidad no decides?
¿Cuántas veces desbloqueas el móvil sin saber exactamente para qué?
¿Y cuántas veces encuentras algo que no estabas buscando… pero que ya no puedes dejar de mirar?
¿Eso es elección… o es diseño?
¿Tu entorno digital te está cuidando… o te está entrenando?
¿Te ayuda a pensar mejor… o a reaccionar más rápido?
¿Te acerca a lo que te importa… o te mantiene lo suficientemente distraído como para no preguntártelo?
¿Y si el problema no fuera el tiempo de uso?
¿Y si fuera algo más profundo: la cesión silenciosa de tu criterio, de tu foco, de tu deseo?
¿En qué momento dejamos de usar la tecnología… para empezar a ser usados por ella?
Porque el bienestar digital no tiene que ver con apagar notificaciones.
Tiene que ver con una pregunta mucho más incómoda:
¿Eres el autor o el espectador de tu vida digital?
